El cuento para los niños refleja necesariamente la realidad de su época, esto es, las inquietudes, las motivaciones y la propia mentalidad del grupo social que originalmente ha inspirado la temática del mismo.
El cuento medieval con sus princesas y dragones, con sus brujas, hechizos y príncipes, explica la mentalidad rígida y torturada por el obscurantismo de ese tiempo.
En la edad moderna, el contenido se libera, es mas ágil, colorido y romántico. El objetivo final de todo cuento es una esperanza oculta de la liberación, en el arribo de viajes fabulosos y la utopía del happy end.
En cambio, el cuento infantil contemporáneo está más racionalizado y se inspira en una irresponsable política de violencia, convirtiéndose en un arma al servicio de complejos intereses a nivel mundial. Su radio de acción también es mayor y más abundante, ya que se está utilizando una mejor graficación y técnica de ilustración con las que ha llegado a la televisión y al cine, superando la tradicional versión oral y la impresión simple de textos de lectura.
En estas circunstancias, el cuento en nuestra época ha perdido su inicial objetivo de educar y encauzar la rica imaginación de los niños; antes bien, la revuelve y la lanza a caminos de un inminente peligro de enajenación, lo cual también es un reflejo doloroso de la realidad de nuestra época.
Pero, esto no es todo. El cuento para niños, especialmente para los de edad escolar, no plantea la problemática global que agobia a la sociedad de hoy, soslayando hechos tan graves, como la urgencia de despertar en el niño, especialmente de aquellos que viven en los países denominados subdesarrollados, el compromiso de luchar para mantener el equilibrio biológico de la Tierra, que nosotros, sus mayores, estamos rompiendo irresponsablemente.
Se sabe que el desarrollo extraordinario de una especie genera la muerte de otras especies que le sirven de sustento, provocando, a su vez, su propia destrucción y desaparición consiguiente.
En nuestro caso, la humanidad como especie está poblando el planeta de una manera violenta e incontenible, macro crecimiento que ha empezado a desequilibrar la naturaleza y amenazar con la inmediata e irreparable desaparición de especies vivientes que le son opuestas o simplemente copartícipes en el uso del mismo ambiente.
Esta latente amenaza debe ser objeto de un firme compromiso de defender a las especies en vías de extinción, que la sola presencia masiva de los hombres está conmocionando.
La lucha de los humanos para salvar a la Naturaleza que es salvar su propia existencia, debe nacer de una seria campaña educativa que nos haga entender la dimensión e importancia de nuestro compromiso con el medio ambiente, para protegerlo y preservarlo. Esta labor debe empezar con el niño, hacer que él sea el mejor promotor del cuidado ecológico y, consecuentemente, de la defensa y salvación de la vida en la Tierra.
Se observa, pues, que esta invalorable y generosa temática de la preservación del equilibrio vital en la tierra y la conducta conservacionista del hombre, no es aún materia del cuento contemporáneo para niños y escolares.
Y viene el uso del eco relato para utilizarlo en la descripción de los hechos por los propios protagonistas, entendiendo que con tal técnica, se propone una mayor identificación del lector con los personajes animales que actúan en las historietas. En tal virtud, el eco relato se convierte en un género especial literario que puede servir como un valioso medio en la tarea de la conservación de la fauna en extinción.
TULIO CARRASCO
ABOGADO, ESCRITOR, PERIODISTA Y MASTER EN PLANIFICACION PARA EL DESARROLLO.
jueves, 1 de julio de 2010
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